Escuelas públicas de Yerba Buena: el examen de inglés que transformó la vida de más de 1.500 alumnos

UN EXTRA. Santiago, José y Sofía ya rindieron distintos niveles del Trinity College London y coinciden en que la certificación les dio confianza.
UN EXTRA. Santiago, José y Sofía ya rindieron distintos niveles del Trinity College London y coinciden en que la certificación les dio confianza. La Gaceta / Foto de Analía Jaramillo

Hablar de Harry Potter, el Imperio Otomano, la historia de la música o la pelea entre dos plataformas de streaming suena a charla cotidiana de adolescentes. En Yerba Buena, esos temas también pueden ser el centro de una prueba internacional de inglés. Durante largos minutos, alumnos de establecimientos estatales dialogan sobre estas cuestiones con un evaluador nativo, no solo para exhibir el vocabulario aprendido, sino para mostrar su soltura al manejarse en una lengua extranjera.

No hace mucho, una situación así era casi exclusiva de chicos que concurrían a colegios bilingües o institutos privados. Sumado a la formación, obtener una certificación de alcance global implicaba pagar un examen en dólares que acredita formalmente el nivel alcanzado en uno de los idiomas más hablados del planeta. En la «Ciudad Jardín», esa realidad empezó a modificarse hace diez años.

Desde 2016, la Municipalidad de Yerba Buena costea los exámenes del Trinity College London para los alumnos de todas las escuelas públicas del municipio. En este período, más de 1.500 estudiantes ya pasaron por la evaluación y consiguieron un certificado de validez internacional.

«La primera edición fue en 2016. Queríamos acercar esta posibilidad a los chicos de las escuelas públicas porque era algo que históricamente solo estaba al alcance de quienes iban a colegios privados», recordó Victoria Desjardins, secretaria de Relaciones Institucionales de Yerba Buena.

La funcionaria contó que el proyecto nació después de establecer un contacto con la sede argentina de Trinity. En ese entonces, la iniciativa llamó la atención porque era inusual que un gobierno municipal decidiera cubrir el costo de este tipo de certificaciones internacionales.

«En esa primera edición participaron 56 alumnos. Al año siguiente ya eran 100 y hoy llevamos 1.505 chicos que rindieron el examen en diez ediciones», detalló.

La preparación arranca en marzo, cuando los profesores de inglés identifican a los estudiantes que están listos para presentarse y definen el nivel que les corresponde. Durante varios meses los entrenan para una evaluación que suele hacerse entre octubre y noviembre, mientras que el municipio paga la totalidad del costo de cada examen.

Espontáneo

A diferencia de las pruebas tradicionales, el Trinity no se centra solamente en la gramática o el léxico. El propósito es evaluar la capacidad de comunicación de los alumnos en contextos reales.

Lejos de tener que memorizar respuestas, cada estudiante arma su exposición en torno a lo que más le interesa.

Para muchos adolescentes, además, esta es la primera vez que se enfrentan a una certificación internacional. Aunque todavía estén en la secundaria, el Trinity forma parte de un camino que puede continuar en la universidad o en el mundo laboral mediante otras acreditaciones de mayor nivel, que se usan para acceder a becas, intercambios, posgrados o empleos que exigen demostrar formalmente el dominio del idioma.

Abrir puertas

Para Gustavo Ricciuti, director del nivel secundario de la escuela municipal Petrona de Adami, el valor del programa va mucho más allá del examen.

«Es una oportunidad extraordinaria. Tradicionalmente estas certificaciones las rendían alumnos de colegios privados y las familias tenían que pagar un costo importante porque el examen se abona en dólares. Que estudiantes de una escuela pública puedan acceder sin costo a ese certificado internacional les abre puertas para el futuro, tanto en lo académico como en lo laboral», señaló.

El directivo también resaltó el compromiso de los docentes de inglés, que acompañan a los estudiantes durante todo el proceso de preparación.

«Hay muchísimo trabajo detrás de cada examen. Los profesores los preparan durante meses, muchas veces incluso fuera del horario escolar. Ese esfuerzo también explica el entusiasmo con el que los chicos viven esta experiencia», afirmó.

Los nervios pasan

José Escobar tiene 17 años y ya rindió dos niveles del Trinity. Como la mayoría de los estudiantes, recuerda que el mayor desafío no fue estudiar, sino controlar los nervios.

«Preparás el examen durante meses y hasta el momento de entrar no sabés cómo va a salir. Pero cuando terminás te das cuenta de que era mucho más el miedo que la realidad. Antes parecía algo enorme y después pensás que no era tan difícil», contó.

Hoy se prepara para ingresar a Ingeniería en Sistemas y cuenta que el inglés ya empezó a serle útil incluso antes de terminar la secundaria. «Mucho del material de estudio está en inglés. Gracias al Trinity hoy puedo leer esos textos. Todavía hay vocabulario que me cuesta, pero eso se gana con práctica», señaló.

Sofía Sánchez también tiene 17 años y ya completó cinco niveles. Sueña con estudiar Relaciones Internacionales y considera que el idioma será una herramienta fundamental para su futuro.

«El inglés es una llave. Quizás no compartamos el mismo idioma de origen, pero nos permite comunicarnos con personas de otras culturas», sostuvo.

Para Santiago Meone, en cambio, todo comenzó casi como un desafío. «Al principio pensé: ‘Vamos a probar’. Después entendí que no alcanza con saber inglés; también está bueno tener una certificación que lo demuestre», recordó.

Entre las experiencias que más disfrutó menciona el momento de sentarse frente al examinador extranjero.

«Nunca imaginé que iba a terminar hablando con un profesor nativo y hoy sé que puedo hacerlo», dijo.

Después de diez años de programa, esa escena dejó de ser una excepción. Para cientos de estudiantes de escuelas públicas de Yerba Buena, mantener una conversación en inglés con un examinador internacional ya forma parte de su recorrido escolar y, para muchos, representa el primer paso hacia oportunidades académicas y profesionales que hasta hace no mucho parecían lejanas.

Idioma en las aulas: más acceso para todos

A partir del ciclo lectivo 2025, todos los alumnos de las escuelas primarias públicas de Tucumán comenzaron a estudiar inglés desde primer grado. La medida, impulsada por el Ministerio de Educación provincial, amplió la enseñanza del idioma, que hasta entonces no llegaba de manera universal a los primeros años de escolaridad.

La política impulsada por la gestión de la ministra Susana Montaldo busca fortalecer las competencias lingüísticas desde edades tempranas y preparar a los estudiantes para desenvolverse en un contexto cada vez más globalizado, donde el dominio del inglés tiene un peso creciente en los ámbitos académico, tecnológico y laboral.

Artículos Relacionados

Últimas Noticias