Cada 2 de junio se celebra en Argentina el Día del Bombero Voluntario, una jornada que homenajea la dedicación y la abnegación de miles de personas que brindan ayuda solidaria a la comunidad frente a incendios, siniestros y diversas contingencias.
En este contexto, LV12 entrevistó a Pedro Rodríguez Salazar, comandante del Cuartel de Bomberos Voluntarios de Yerba Buena, quien compartió cómo surgió su inclinación por el servicio y analizó la situación actual de la institución.
«Mi padre me llevó a un cuartel de bomberos cerca del año 2000 y allí comencé a transitar este camino de las emergencias. De esa manera se fue forjando esta vocación de servicio», comentó.
Rodríguez Salazar indicó que en 2008 formó parte de la creación del cuartel de Yerba Buena y señaló que vivencias de su niñez influyeron en su elección de ser bombero. «Hubo un incendio cerca de mi hogar cuando era pequeño y sentí la impotencia de no poder intervenir. Esas experiencias te van moldeando y te motivan a cubrir un lugar que es necesario», manifestó.
Bomberos Voluntarios de Yerba Buena en expansión permanente
Hoy, el cuartel posee 34 miembros en el cuerpo activo y una comisión directiva de aproximadamente siete personas. Asimismo, resaltó el desarrollo que ha tenido la entidad en los últimos años.
«Somos un cuartel de reciente creación, pero logramos obtener mucho equipamiento gracias a una excelente administración. Disponemos de cinco camiones, dos camionetas y herramientas para rescates en altura, incendios estructurales y forestales», precisó.
El sostenimiento económico de los Bomberos
El comandante mencionó que, aunque aún hay carencias, el cuartel puede ofrecer una atención apropiada a las urgencias que ocurren en la ciudad y localidades aledañas.
Además, aclaró que el financiamiento proviene fundamentalmente de la Ley Nacional de Bomberos Voluntarios, recursos de entes públicos y la solidaridad de la ciudadanía. En ese sentido, resaltó que actualmente está en ejecución la segunda fase de edificación del cuartel.
«Estamos avanzando con una nueva etapa constructiva. La gente apoya cuando percibe el progreso y eso nos impulsa a continuar», afirmó.
Poner en riesgo la vida en cada intervención
Al evocar algunas de las situaciones más complejas de su trayectoria, Rodríguez Salazar narró un incidente durante un incendio en un aserradero, cuando estuvo a punto de precipitarse dentro de una estructura en llamas.
«La chapa sobre la que me encontraba se derrumbó y quedé con medio cuerpo dentro del área en llamas. Por fortuna, un colega logró agarrarme del brazo y rescatarme. Fue una situación crítica», relató.
El bombero admitió que el peligro es inherente a la profesión y que el temor está presente en cada salida.
«Cuando uno parte, no tiene certeza de regresar; esa es la verdad. El miedo existe y considero que es un buen compañero porque te mantiene en estado de alerta frente a los riesgos», sostuvo.
Para finalizar, dedicó un saludo a todos los bomberos voluntarios de Tucumán y expresó su gratitud hacia su familia, en especial a sus seis hijos, a quienes calificó como «el pilar esencial» para proseguir con su tarea de ayuda a la comunidad.
