Un peritaje al teléfono de Justina Gordillo, detenida por el homicidio de Érika Álvarez en Tucumán, sacó a la luz información clave para la pesquisa. El análisis forense reveló conversaciones que habían sido eliminadas, menciones a estupefacientes, encuentros sexuales colectivos y una conexión anterior con la víctima.
Los especialistas en informática forense lograron recuperar chats borrados y detectaron vínculos con el consumo de drogas. El informe detalla la existencia de mensajes que hablan de orgías y que además establecen una relación previa entre Gordillo y Érika, lo que cambia el eje de la investigación.
Otro punto que se analiza es la posible violencia que Gordillo podría haber sufrido por parte de Felipe “El Militar” Sosa, quien también está detenido como presunto partícipe del crimen. La defensa de la joven había insinuado esa posibilidad, y el contenido del celular podría aportar pruebas sobre la dinámica entre ambos.
Los investigadores consideran que estos hallazgos son esenciales para esclarecer el móvil del femicidio, que conmocionó a la provincia. Se investiga si el asesinato está relacionado con el narcotráfico y si hubo una red de complicidades. La causa, que lleva adelante la Fiscalía de Homicidios, suma así nuevas evidencias que podrían definir la situación procesal de los acusados.
La defensa de Gordillo no se ha pronunciado aún sobre el contenido del peritaje, mientras que los familiares de Érika Álvarez esperan que estas pruebas lleven a un rápido esclarecimiento del caso.
