La empresa Cerámica Marcos Paz, ubicada en la provincia, enfrenta graves dificultades operativas debido a la combinación de dos factores negativos: la limitación en el suministro de gas natural y el desplome del sector constructor. Como consecuencia, la compañía se vio obligada a detener una de sus líneas de producción, mientras que la restante continúa activa pero con serias restricciones.
Esta situación no es aislada y refleja un problema más amplio que afecta al entramado industrial local. La firma, que es un actor relevante en el mercado de revestimientos cerámicos, ha tenido que tomar medidas drásticas para intentar sostener su actividad. La paralización de un horno fue una decisión ineludible ante la imposibilidad de garantizar el volumen de gas necesario para su funcionamiento continuo.
Fuentes de la empresa indicaron que la merma en la demanda de materiales para la construcción, tanto del ámbito público como privado, generó una acumulación de stock que justificó, en parte, la decisión de achicar la producción. Actualmente, la planta opera al mínimo de su capacidad, con una dotación de personal reducida y una parte del equipo de trabajo ha sido licenciada.
Los costos fijos, especialmente los energéticos, siguen siendo un factor crítico para la ecuación financiera de la empresa. La incertidumbre respecto al suministro de gas es una de las principales preocupaciones. Desde el sector industrial se advierte que una interrupción total del fluido podría provocar daños irreparables en los hornos y comprometer seriamente la continuidad de la producción. Se critica, además, la ausencia de una planificación estatal que permita a las pymes del norte argentino sortear las dificultades estructurales que enfrentan.

