La edificación de dos importantes parques no solo transformará la fisonomía de Yerba Buena. También evidencia una planificación urbana que apuesta a la recuperación de espacios públicos, la expansión de zonas verdes y el acompañamiento del desarrollo de la ciudad con infraestructura concebida para sus residentes.
Ver esta publicación en Instagram
Esa transformación ya se percibe en dos frentes de obra que progresan de manera simultánea y que, al finalizarse, sumarán más de 31 hectáreas -en conjunto- dedicadas a la recreación, el deporte y el vínculo con el entorno natural. De un lado, el Parque La Hoya, a los pies del Cerro San Javier; del otro, el Parque Julio Prebisch, en el confín con El Manantial.
En conversación con ElTucu, el concejal Franco Marigliano adelanta que ambos emprendimientos responden a una visión urbana que pretende sostener el crecimiento de la localidad con nuevas áreas públicas. «Yerba Buena es hoy el único municipio de Tucumán que construye dos parques de gran escala al mismo tiempo», sostiene, al resaltar que se trata de una política orientada a elevar la calidad urbana y brindar nuevos espacios de encuentro para la comunidad.
Una de esas iniciativas empezó a gestarse en 2023, durante la gestión del exintendente Mariano Campero, y hoy continúa bajo la administración de Pablo Macchiarola. Se trata del Parque La Hoya, un terreno de nueve hectáreas concebido como un nexo entre la ciudad y el cerro San Javier.
Más allá de ser un simple espacio verde, el proyecto pretende convertirse en una puerta de ingreso al ecosistema de las yungas. Senderos, zonas de reposo, sectores lúdicos y obras hidráulicas integran una primera etapa que estará concluida hacia fines de 2026, detalla Marigliano. El lugar ya empezó a modificar su imagen con la colocación de casi 1.100 árboles autóctonos, una intervención que anuncia el perfil ambiental que tendrá el parque.
La metamorfosis continúa algunos kilómetros más al sur. Allí, donde durante años funcionó un basural, hoy emerge el Parque Julio Prebisch, un proyecto de 22 hectáreas impulsado de manera conjunta entre la Municipalidad de Yerba Buena y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
Los trabajos iniciales comenzaron hace aproximadamente cuatro años, durante la gestión del ex intendente Mariano Campero, con la remediación del terreno, la construcción de lagunas de laminación y la plantación de 1.100 ejemplares arbóreos. En la actualidad, las obras exhiben un grado de avance considerable: cerca del 70 % de las caminerías ya están ejecutadas, mientras el municipio avanza con el tendido eléctrico subterráneo y la universidad se prepara para iniciar la edificación de la plaza central.
Para la arquitecta Isabel Salas López, integrante del equipo que elabora la reforma del Código de Ordenamiento Urbano (COU), el valor del proyecto excede la creación de un nuevo parque. Explica que su emplazamiento permitirá conectar la zona sur de Yerba Buena con los barrios de San Pablo mediante un circuito recreativo y deportivo pensado para todos los vecinos.
Ese corredor dispondrá de seis paradores ubicados en sitios estratégicos, donde quienes practiquen caminata, ciclismo o running podrán detenerse y acceder a diferentes servicios.
La incorporación de estos espacios verdes representa mucho más que nuevas áreas parquizadas. Mientras uno abre la ciudad hacia el Cerro San Javier y el otro recupera un terreno históricamente degradado, ambos expresan una misma idea: que el crecimiento urbano también puede medirse por la cantidad y la calidad de los lugares destinados a la vida al aire libre.
