Esta semana, el vínculo entre la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) y la Municipalidad de Yerba Buena volvió a mostrar signos de tensión. Todo comenzó después de que el presidente de la firma provincial, Marcelo Caponio, liderara un operativo de saneamiento en varios puntos de la ciudad y compartiera las acciones realizadas en sus perfiles de redes sociales.
Caponio, al frente de la SAT, estuvo al mando del operativo bautizado “Ciudad Seca”, una medida que, según su explicación, apunta a mejorar la prestación de los servicios de agua potable y cloacas en el distrito. Según los datos proporcionados por el propio funcionario, en el despliegue participaron 11 camiones desobstructores y cinco brigadas, abocadas a la limpieza y desobstrucción de la red cloacal, además de la reparación de fugas de agua en distintas calles del municipio.
“Se están llevando a cabo trabajos con 11 camiones desobstructores y cinco cuadrillas, enfocados en la limpieza y desobstrucción de la red cloacal, así como en la reparación de pérdidas de agua en varias calles de la ciudad”, escribió el funcionario provincial.
Esta publicación no pasó desapercibida para el intendente de Yerba Buena, Pablo Macchiarola, quien no tardó en responder y aprovechó la ocasión para criticar la gestión de la empresa estatal.
“Por fin la SAT se acuerda de Yerba Buena. Ojalá no sea solo una acción de marketing de Marcelo Caponio, como ocurrió en 2024”, manifestó el jefe comunal a través de sus cuentas en redes sociales.
Además, Macchiarola señaló que la comuna ha estado ejecutando labores que, según remarcó, son de incumbencia de la empresa provincial. “En los últimos 12 meses, desde el Municipio hemos reparado cerca de 700 pérdidas de agua potable, pese a que es una responsabilidad que le compete exclusivamente a la SAT”, aseguró.
Este cruce constituye un nuevo episodio de un conflicto que ya había emergido el año anterior. En esa ocasión, la escasez de agua en varias zonas de Yerba Buena provocó un fuerte enfrentamiento entre el municipio y la SAT, con mutuas acusaciones sobre la responsabilidad de los fallos en el servicio.
Desde entonces, las discrepancias entre ambas partes se han mantenido latentes, sobre todo en lo que respecta al estado de la infraestructura hídrica y la capacidad de respuesta ante las quejas de los vecinos.
El resurgimiento de esta polémica se da en un marco donde la calidad de los servicios públicos sigue siendo una de las mayores preocupaciones de los residentes de Yerba Buena, una localidad que ha experimentado un notable crecimiento poblacional en los últimos años y que exige más inversiones en redes de agua potable y sistemas de saneamiento.
