La investigación por el homicidio de Erika Álvarez incorpora nuevos nombres a la lista de posibles implicados. Según pudo conocerse, la pesquisa avanza sobre el rol que habrían desempeñado otras personas cercanas al principal acusado, Mauro «El Militar» Sosa.
Los investigadores trabajan con la hipótesis de que el crimen no fue obra de una sola persona. Las pericias y declaraciones recabadas apuntan a una posible cadena de encubrimiento y colaboración para deshacerse del cuerpo de la víctima.
En las próximas horas, la Justicia definirá la situación procesal de Justina Gordillo, pareja de Sosa, quien fue detenida días atrás. Su audiencia, prevista para hoy, es considerada clave para desentrañar los alcances de la trama.
Fuentes vinculadas al caso indicaron que los investigadores analizan comunicaciones y movimientos financieros que podrían comprometer a más individuos. El foco está puesto en reconstruir las horas posteriores al asesinato y el traslado del cadáver hasta la zona donde fue hallado.
El fiscal a cargo de la causa, Pablo Girvau, ha manifestado en reiteradas oportunidades que la investigación continúa abierta. «Vamos a seguir trabajando porque hay más personas involucradas», afirmó recientemente, sin brindar mayores detalles para no entorpecer las pesquisas.
La defensa de los ya imputados ha cuestionado el accionar de las fuerzas de seguridad y la fiscalía, argumentando que se busca armar una teoría del caso que exceda los hechos concretos. No obstante, la justicia avanza en la recolección de evidencia para confirmar o descartar la participación de estos nuevos señalados.
