«Me arrancaron el alma»: el desgarrador testimonio del padre sobre la muerte confusa de su hijo en la comisaría de San Pablo

Una nueva concentración se desarrolló este miércoles por la noche en las inmediaciones de la comisaría de San Pablo, donde manifestantes reclamaron esclarecimiento y justicia por el fallecimiento de Alejandro Romano, ocurrido el 20 de diciembre. La situación está marcada por fuertes señalamientos y presuntas inconsistencias que aún no han sido aclaradas por las autoridades.

En el marco de la protesta, vecinos y allegados acompañaron a Gerónimo Romano, padre del joven, quien brindó un testimonio conmovedor en una entrevista. Con evidente dolor, afirmó que su hijo había llegado caminando al destacamento policial solicitando atención médica, pero que en lugar de recibir ayuda, su vida terminó truncada.

“Nunca imaginé que tendría que enterrar a mi propio hijo. Me destrozaron por completo”, manifestó con la voz entrecortada. Según su versión, Alejandro se encontraba indispuesto y requería ser llevado a un centro de salud, pero el resultado fue fatal. “En vez de asistirlo, lo mataron. Estoy completamente seguro de eso”, declaró, mientras desde la multitud se coreaban consignas exigiendo justicia.

El padre también hizo referencia a documentos sanitarios que sugerirían que el deceso se habría producido con más de una hora de antelación a su arribo al hospital. En ese contexto, denunció que agentes de la fuerza habrían intentado influir en el personal médico para que certificara que la muerte ocurrió dentro de la institución de salud. “El doctor se rehusó y dijo: ‘Este joven ya lleva fallecido más de sesenta minutos’. Esa frase me destroza cada vez que la recuerdo”, contó, agradeciendo al profesional por mantenerse firme.

Gerónimo cuestionó además el proceder de los efectivos, señalando versiones contradictorias en los partes oficiales, irregularidades en el operativo y la falta de grabaciones de las cámaras de vigilancia del centro de monitoreo vecino a la comisaría, las cuales, según le informaron, no estaban operativas esa jornada. “Siempre buscan confundir, pero no podrán ocultar la realidad”, sostuvo.

En medio de la pena, aclaró que el objetivo del reclamo no es la confrontación. “No estamos aquí para generar violencia. Venimos a pedir justicia. Porque hoy me tocó a mí y mañana le puede tocar a otro”, expresó ante el numeroso apoyo de la comunidad.

Vecinos y familiares coincidieron en describir a Alejandro como una persona tranquila, laboriosa y muy apreciada en el barrio. “La gente sale a la calle porque conoce la clase de persona que era”, dijo su padre, agradeciendo el acompañamiento.

La movilización finalizó sin disturbios, pero con un mensaje firme. “No voy a descansar hasta conocer la identidad de todos los responsables. Seguiremos marchando hasta que haya justicia”, aseguró Gerónimo Romano. El pedido de una familia se transformó, una vez más, en el reclamo de toda una localidad.

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