San Martín: cómo su estadio pasó de ser inexpugnable a ser su mayor debilidad

San Martín de Tucumán enfrenta un dilema que trasciende lo meramente deportivo. Lo que alguna vez fue su fortaleza más robusta —jugar en La Ciudadela— se ha convertido en un reflejo de sus problemas actuales. Con solo 4 victorias en 11 presentaciones locales, el equipo acumula 17 puntos de los 33 posibles y se encuentra fuera de los puestos del Reducido cuando faltan 13 fechas para el cierre de la fase regular.

Los números cuentan una historia desalentadora. El «Santo» dejó escapar 16 puntos en su cancha: cinco empates frente a Patronato, Deportivo Maipú, Chacarita, Quilmes y Tristán Suárez, más dos derrotas que incluyen la agónica caída ante Temperley en tiempo de descuento. De haber aprovechado sus oportunidades locales, hoy estaría compitiendo seriamente por el ascenso.

El problema viene de lejos. Desde el debut ante Patronato, cuando el equipo dominó pero no pudo romper el cero, quedó evidente una falta de eficacia que se transformaría en una constante perjudicial. Hubo partidos en los que San Martín fue superior, acumuló situaciones claras y mereció mejor resultado. Sin embargo, la imposibilidad de convertir sus chances, sumada a desatenciones defensivas puntuales, terminó cobrando caro en cada encuentro.

Las lesiones graves de Alan Cisnero, Kevin López y Lautaro Ovando, junto con los cambios de dirección técnica entre Andrés Yllana y Alejandro Orfila, no hicieron más que complicar la búsqueda de una identidad futbolística sólida. La goleada 3 a 0 sobre Almagro bajo el mando de Orfila generó ilusión momentánea, pero el tropiezo ante Temperley volvió a sembrar las dudas.

Más allá del desempeño en cancha, el factor hincha también ha mermado. La frustración por la final perdida en 2024 y las sucesivas eliminaciones posteriores provocaron desgaste entre los seguidores. A eso se sumó la crisis económica, que obligó a muchos fanáticos a priorizar otros gastos y redujo significativamente la concurrencia en varios compromisos. Sin ese apoyo masivo desde las tribunas, San Martín perdió uno de los pilares históricos que potenciaba su rendimiento como local.

El desafío ahora es múltiple. Los próximos enfrentamientos ante San Martín de San Juan y Deportivo Madryn en La Ciudadela representan oportunidades para comenzar a revertir la tendencia. El equipo necesita recuperar la contundencia ofensiva, mejorar su solidez defensiva y, quizás lo más importante, reconstruir ese vínculo pleno con su gente. Solo así podrá transformar nuevamente su estadio en el fortín que antaño resultaba prácticamente inexpugnable para los rivales.

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