Ante la seguidilla de intimidaciones con avisos de ataques armados que afecta a la provincia, la comuna de Yerba Buena implementó un dispositivo de prevención para resguardar sus establecimientos educativos.
El análisis social: aislamiento y carencia de normas
Más allá del aspecto de la vigilancia, la funcionaria —que además ejerce como profesora de nivel medio— ofreció una perspectiva profunda sobre las causas del fenómeno. Señaló que se trata de una «generación de adolescentes con mucha soledad» y que estas amenazas podrían interpretarse como un llamado de atención disfrazado bajo la dinámica viral de las plataformas digitales. «Existe un ‘necesito que me vean’ muy intenso», afirmó Desjardins, relacionando el comportamiento de los jóvenes con la decepción que produce la sobreexposición a las pantallas y la persecución de estereotipos perfectos e imposibles.
Cuestionamientos a la función de los padres y el término de la «indulgencia»
Un aspecto clave de la exposición municipal es la falta de acompañamiento adulto. Desjardins fue enfática al remarcar que los progenitores constituyen el «eslabón más difícil» de la cadena y que numerosos adolescentes de entre 13 y 18 años viven en un estado de desamparo afectivo. Frente a esto, Yerba Buena adhiere al criterio provincial de revalorizar la autoridad de la escuela. Se analizan medidas disciplinarias que pueden ir desde la exclusión en situaciones extremas hasta la aplicación de multas a los responsables familiares, con el fin de poner punto final a un período de gran tolerancia dentro del ámbito educativo.
Hacia una estrategia de contención global
La reacción de Yerba Buena no pretende ser únicamente sancionadora, sino que intenta reconstruir el vínculo entre la institución escolar y el núcleo familiar. Las autoridades remarcan que la activación de protocolos de seguridad por lo que ciertos sectores consideran una «broma» genera gastos concretos y significativos para el erario público. Por este motivo, el municipio ha dispuesto la intervención de sus equipos de asistencia social para ofrecer apoyo, al tiempo que subraya que la respuesta de fondo debe originarse en el hogar, proporcionando a los jóvenes canales de diálogo que en la actualidad parecen estar ausentes.

