El Cristo ubicado en Yerba Buena constituye uno de los emblemas más reconocibles de la localidad y está íntimamente ligado al desarrollo y expansión urbana que experimentó el área durante las primeras décadas del siglo pasado.
Su acto de inauguración tuvo lugar el 20 de febrero de 1941, en la intersección de la avenida Aconquija con el Camino del Perú. Este acontecimiento se enmarcó en un período donde la provincia de Tucumán afianzaba su conexión con el cerro San Javier, promoviendo la montaña como un espacio de recreación y encuentro social. Para esa fecha, ya se habían ejecutado obras de infraestructura fundamentales, como el asfaltado de la avenida Aconquija y la habilitación de la ruta hacia la cima.
La obra escultórica fue creada por Santiago Chierico, profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, un artista con una trayectoria relevante a nivel nacional. De acuerdo con archivos históricos, el modelo empleado para esta pieza formaba parte de un proyecto de mayor envergadura que finalmente no se materializó. Un elemento característico de la imagen es el tratamiento en relieve aplicado al torso, diseñado para realzarse con la iluminación del día.
Cambios de ubicación y discusiones
Con el paso del tiempo, la escultura ocupó diferentes locaciones. En el año 1998 fue situada en el centro de una rotonda con semáforos. Posteriormente, en 2009, luego de un debate comunitario asociado a la reordenación del flujo vehicular en el sector, la imagen fue reubicada en la platabanda oeste, sitio que ocupa en la actualidad.
Hoy, el Cristo sigue funcionando como un hito para los residentes y turistas, y perdura como un símbolo que forma parte de la identidad y la memoria histórica de Yerba Buena.

