Polémica en el Country del Jockey por los embotellamientos en el acceso

Un reclamo formal presentado por la Comisión Directiva del Jockey Club de Tucumán ha generado un nuevo debate sobre la gestión de las entradas al Country del Jockey, situado en Yerba Buena, poniendo el foco no solo en las “congestiones y demoras que se registran en la garita de acceso”, sino también en un tratamiento que algunos interpretan como discriminatorio hacia el personal de servicios.

La nota, firmada por el secretario de la entidad, Javier Cristóbal Amuchástegui y dirigida a la administración del Country del Jockey Asociación Civil, cuestiona la organización actual de los carriles, que separa uno para “socios residentes” y otro para “socios y visitantes”.

En este último ingreso, según la comunicación, transitan tanto los socios no residentes como proveedores y empleados de mantenimiento, jardinería, construcción y reparto.

En el documento, al que este medio tuvo acceso, la Comisión Directiva expresa su malestar porque los asociados que se dirigen a las instalaciones deportivas del club deben “compartir el ingreso con trabajadores de servicio”, una situación que –a su juicio– genera embotellamientos, retrasos y un trato desigual respecto de los residentes, quienes cuentan con un carril exclusivo con control automatizado.

Este planteo, sin embargo, introduce un matiz polémico: la queja no se centra únicamente en la fluidez del tránsito, sino que establece una distinción entre socios y empleados, al considerar problemática de por sí la coexistencia en el acceso, más allá de las posibles deficiencias operativas.

 

La Comisión Directiva calificó al esquema vigente de “arbitrario, discriminatorio e ilegítimo”, aunque en el texto el eje del reclamo radica en que los socios activos se ven obligados a compartir la entrada con quienes prestan servicios en el área residencial, una redacción que abre la discusión sobre principios de igualdad y trato dentro de un espacio privado de uso compartido.

El pedido agrega que los costos de vigilancia de la portería son afrontados tanto por los propietarios de los lotes como por el propio Jockey Club, y subraya que las instalaciones deportivas son propiedad de la institución. En ese marco, exige que el acceso a la sede y a la cancha de golf se realice en condiciones de igualdad.

Como posibles soluciones, el Jockey Club propuso habilitar a los socios titulares para que utilicen el carril con sistema de telepase, con una doble verificación mediante lectores de patentes, o bien promover la construcción de una entrada exclusiva para proveedores y personal de servicios.

Finalmente, la nota deja constancia de que se trata de un pedido reiterado, formulado en varias oportunidades y que hasta el momento no ha obtenido respuesta por parte de la administración del country.

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