Yerba Buena no siempre fue la ciudad moderna y activa que conocemos hoy. Durante gran parte del siglo XX fue una zona de quintas, caminos de tierra y casas bajas, elegida por muchas familias para vivir cerca del cerro y lejos del ritmo de la capital. Con el paso del tiempo, el crecimiento urbano transformó su paisaje y su forma de vida, pero muchos de esos lugares aún viven en la memoria de los vecinos.
Los primeros años: campo, tranquilidad y conexión con la ciudad
En sus orígenes, Yerba Buena tenía un perfil claramente rural. Las calles eran angostas, sin pavimentar, y el movimiento diario estaba marcado por el paso de carros, bicicletas y, más adelante, el tranvía y el trolebús que conectaban la zona con San Miguel de Tucumán. Para muchos vecinos, la llegada de estos medios de transporte significó progreso y cercanía con la ciudad.
Avenida Aconquija, el eje de la vida local
La avenida Aconquija fue y sigue siendo el corazón de Yerba Buena. Lo que comenzó como un camino hacia el cerro San Javier se convirtió, con los años, en una arteria clave. Allí se concentraron comercios, escuelas, bares y puntos de encuentro. Muchos recuerdan cuando la avenida tenía menos tránsito, más árboles y una vida más tranquila.
El Mástil, una esquina que vio pasar generaciones
El cruce conocido como “El Mástil” es uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Durante décadas fue punto de referencia, lugar de encuentro y testigo del crecimiento urbano. A su alrededor cambiaron los negocios, las casas y el tránsito, pero sigue siendo una referencia inconfundible para los vecinos.
La Avenida Perón y la expansión urbana
La inauguración de la Avenida Presidente Perón marcó un antes y un después. Pensada para acompañar el crecimiento de la ciudad, abrió una nueva zona de desarrollo residencial y comercial. Con el tiempo, se transformó en una de las avenidas más importantes, modificando la dinámica urbana y ampliando los límites tradicionales de Yerba Buena.
Una ciudad que cambió, pero no olvidó
En las últimas décadas, Yerba Buena creció de manera acelerada. Barrios cerrados, edificios, centros comerciales y nuevas avenidas cambiaron su fisonomía. Sin embargo, muchos vecinos conservan recuerdos de aquella ciudad más chica, donde todos se conocían y el ritmo era distinto.
Hoy, mirar fotos antiguas de la Aconquija, del Mástil, del trolebús llegando o de los primeros años de la Perón es una forma de volver al pasado y entender cómo se construyó la identidad de Yerba Buena.
La memoria de los vecinos
Las imágenes del ayer despiertan preguntas inevitables:
¿Te acordás de cómo eran estas calles?
¿Pasaste por estos lugares cuando todavía no existía el tránsito actual?
¿Reconocés esas esquinas que hoy se ven tan distintas?
La historia de Yerba Buena no está solo en los archivos, sino también en la memoria de quienes la vieron crecer y cambiar con el paso del tiempo.

