La tolerancia de los vecinos de Yerba Buena se agotó este miércoles al anochecer. En una sincronía que los residentes tildaron de «provocadora», la red eléctrica experimentó dos fallas generalizadas en un breve lapso: la inicial cerca de las 20:50 horas y un segundo intento de restablecimiento frustrado a las 21:00 horas.
Los hogares y locales comerciales de la ciudad se sumieron en la oscuridad precisamente en el día en que entró en vigencia la nueva escala de precios que sitúa a la electricidad tucumana entre las más onerosas del país.
Plataformas digitales: entre el enojo y el sarcasmo
El malestar rápidamente se trasladó a las redes sociales. «Suben la tarifa y nos dejan sin luz» y «Estamos a ciegas» fueron las expresiones más recurrentes entre los usuarios que contactaron a este medio, quienes sostienen que la inversión en infraestructura no marcha al ritmo de los incrementos tarifarios.
No estuvo ausente la mordacidad ante la falta de explicaciones formales: «Qué romántico, señor Edet», publicó una vecina, reflejando la sensación de desamparo de una población que se siente cautiva de un suministro deficiente.
El ERSEPT, en el centro de la crítica tras la Resolución 205/26
Este inconveniente técnico sucede a pocas horas de que el ERSEPT, bajo la dirección de Ricardo Ascárate, habilitara mediante la Resolución N° 205/26 un nuevo incremento en los recibos.
El organismo regulador fundamentó la decisión en el mecanismo de «Pass Through», que traspasa los costos nacionales de generación y transporte de manera «exacta» al usuario tucumano. Sin embargo, para los habitantes de Yerba Buena, este tecnicismo contable choca con la realidad de los tendidos: abonan tarifas de «primer mundo» por un servicio que, en noches de demanda moderada, no logra mantenerse estable.
Un panorama de presión económica
El escenario se complejiza con la puesta en marcha de los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que fijan segmentos de consumo sumamente ajustados. Cualquier uso que supere esos límites se abonará a precio completo, generando una paradoja insostenible: los clientes deben afrontar penalizaciones por consumos que la propia empresa no puede asegurar de forma continua.
Mientras el ERSEPT define el contrato de EDET para los próximos cinco años, los cortes de esta noche en Yerba Buena operan como un recordatorio de que, para el abonado, la «inevitabilidad técnica» de la firma es, en los hechos, una condena a un servicio de mala calidad y costos elevados.
