El dirigente libertario Gastón García Zavalía oficializó su separación de la cúpula provincial de La Libertad Avanza (LLA) y presentó un nuevo agrupamiento político llamado “Compromiso y Libertad”, en un contexto de fuertes roces con el jefe del partido en Tucumán, Lisandro Catalán.
Mediante un documento, el ex integrante del núcleo dirigente del espacio fundamentó que la medida obedece a “una urgencia, casi de preservación política, frente al rumbo cerrado y excluyente que ha adoptado la actual conducción”. En sus críticas, señaló que la estructura se convirtió en “un grupo reducido de allegados” que “ha trabajado activamente para anular y marginar a quienes no se subordinan”.
“Autoritarismo” y falta de diálogo
En conversación con este medio, García Zavalía amplió sus reclamos y atribuyó a Catalán un manejo personalista del partido. “El malestar generalizado surge porque el doctor Catalán pretende conducir el partido como si fuera su propiedad privada o un club social”, expresó.
El referente detalló que su sector venía actuando dentro de la interna, pero que las desavenencias se agravaron por la ausencia de canales de participación. “Nos oponemos a ese concepto y buscamos democratizar el partido”, subrayó. En ese sentido, evaluó que el armado libertario local adolece de una base territorial sólida: “Reconozco el valor de las redes, pero el trabajo en el territorio es fundamental y hoy son muy escasos los referentes conocidos”. Además, denunció el apartamiento de militantes. Mencionó que activistas que “trabajaron intensamente para los comicios de octubre pasado” luego fueron relegados, y citó el caso de José Macome, a quien –afirmó– “intentaron desplazar” pese a ser uno de los fundadores de LLA en la provincia.
“No hay lugar para la participación, cualquier opinión diferente es rechazada o directamente ignorada. Yo formaba parte de la mesa chica y, al discrepar con sus determinaciones, fui siendo alejado en los últimos meses”, aseguró.
Apoyo a Milei, pero con distancia local
García Zavalía reafirmó su adhesión a Javier Milei, pero estableció una clara separación con la dirigencia tucumana del movimiento. “Respaldamos sin reservas el cambio de modelo económico y cultural”, manifestó, aunque alertó que en la provincia se repiten conductas que vinculó al “verticalismo obsoleto, más cercano al autoritarismo del peronismo que a la libertad que defendemos”.
En ese marco, lanzó una observación de tinte político con foco en la realidad local: “Nos interrogamos con seria inquietud: ¿De esa manera piensan enfrentar el esquema de Osvaldo Jaldo? No da esa impresión”. Según su análisis, el “amiguismo y el culto a la personalidad” no son instrumentos válidos para competir por el poder en Tucumán.
Mirada puesta en 2027
De cara al futuro electoral, García Zavalía adelantó que su espacio se abocará con vista a los próximos comicios provinciales. “Catalán cree tener más autoridad que el propio presidente Javier Milei en Tucumán, se conduce de modo vertical. Nosotros continuaremos nuestra labor y presentaremos nuestras propuestas, se debatirán y si hace falta se irá a una interna”, planteó.
Sobre las metas inmediatas y a mediano plazo, insistió en la necesidad de robustecer la implantación territorial. “Hay que pisar los barrios, hay que recorrer toda la geografía provincial; no se limita a señalar y criticar, sino también a construir”, afirmó.
Respecto a sus relaciones políticas, indicó que mantiene un trato distante con el diputado Gerardo Huesen, a quien asoció con el círculo de Catalán, pero resaltó una comunicación “de consideración” con otros líderes del espacio, como Federico Pelli y Soledad Molinuevo.
García Zavalía, quien ejerce como procurador y es miembro de la asamblea provincial, confirmó que permanecerá dentro del universo libertario, aunque mediante una construcción autónoma. “La libertad no se transa, y la democracia interna tampoco”, finalizó.
