La remodelación de la avenida Solano Vera en Yerba Buena ha generado un cambio significativo en la circulación vehicular de la zona. La obra, que amplió el número de carriles, busca descongestionar el tránsito en un sector neurálgico que conecta con San Pablo y El Manantial.

Sin embargo, vecinos y comerciantes señalan que la intervención no aborda dificultades históricas del corredor. La falta de lugares para estacionar, la inexistencia de veredas en varios tramos y la necesidad de instalar semáforos siguen siendo reclamos pendientes ante las autoridades municipales.

Vista de la avenida Solano Vera tras las obras de ampliación

La Gaceta / Fotos de Analía Jaramillo

Desde la comuna yerbabuense explican que el proyecto priorizó la fluidez del tránsito rodado. Aseguran que se encuentran evaluando etapas complementarias para resolver los otros inconvenientes, aunque no brindaron plazos concretos para su ejecución.

Mientras tanto, los conductores agradecen el menor embotellamiento, pero los peatones y los locales de la zona deben sortear obstáculos. La convivencia entre un flujo vehicular más ágil y la seguridad de quienes caminan o realizan sus compras se presenta como el próximo desafío a superar en esta importante avenida tucumana.