Caso Érika Álvarez: la Justicia sospecha que hubo una red de «limpiadores» para borrar las pruebas del femicidio

La trama del crimen en Yerba Buena se complejiza

El fiscal Pedro Gallo continúa reconstruyendo los sucesos ocurridos en la madrugada del 7 de enero en la vivienda de Felipe «El Militar» Sosa. Según la teoría que maneja el Ministerio Público, luego de matar a golpes a Érika, Sosa no actuó en solitario. La investigación judicial sostiene que se puso en marcha un dispositivo de ocultamiento planificado para eliminar el teléfono móvil de la víctima, sus prendas de vestir y cualquier resto de sangre. Durante la audiencia de ayer, se formalizó la imputación contra Jorge «Chicho» Díaz y Nicolás Navarro Flores, considerados ahora partes fundamentales de este mecanismo destinado a evitar el castigo.

Caso Érika Álvarez: sospechan que hubo más "limpiadores" para ocultar el femicidio

La empresa «Mundo Limpio» en el centro de la escena

Uno de los elementos más contundentes que apareció en la investigación está relacionado con la camioneta empleada. La auxiliar Carolina Brito Ledesma relató que Díaz se presentó en la casa de la calle Santo Domingo al 1.100 manejando un vehículo que tenía impreso el logo de «Mundo Limpio», firma propiedad del principal sospechoso. Imágenes de cámaras de seguridad y otros análisis técnicos indicarían que ese mismo auto se alejó del lugar horas más tarde, transportando bolsas de consorcio de gran volumen. La fiscalía tiene la presunción de que dentro de esos sacos se habrían llevado las pruebas que en la actualidad no aparecen y que son cruciales para completar el rompecabezas del homicidio.

Discrepancias en los relatos y reclamos de los defensores

Los letrados de los acusados no permanecieron en silencio y expusieron una versión de los hechos diferente. Impugnaron el procedimiento de las aprehensiones, desmintiendo presuntas persecuciones policiales y poniendo en tela de juicio los allanamientos realizados. Por una parte, la defensa de Navarro Flores afirma que su representado solo permaneció diez minutos dentro de la vivienda de Sosa para conversar acerca de un posible trabajo de jardinería. Por otro lado, la querella, a cargo de Carlos Garmendia, recalcó la «inhumanidad extrema» del caso y el operativo cuasi militar que se desplegó para lograr que el cuerpo terminara en un vertedero de basura. Ambos detenidos recientemente anunciaron que prestarán declaración en breve para «exponer su versión de lo acontecido».

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