En un movimiento trascendental para reorganizar el sistema de contención de jóvenes en Tucumán, el mandatario Osvaldo Jaldo rubricó el decreto que da vida al Instituto de Menores Cura Brochero. La nueva institución se levantará en Benjamín Paz, dentro del departamento Trancas, ocupando un terreno contiguo al complejo penitenciario de alta seguridad que se encuentra en su etapa final de obra.
El Instituto Cura Brochero ha sido proyectado con parámetros contemporáneos que intentan armonizar la custodia con el abordaje socioeducativo de los internos. Según explicaron desde el gobierno provincial, la construcción incluye:
- Posicionamiento táctico: Se erige en un lote adyacente a la prisión para adultos, aprovechando la red de servicios y vigilancia de la zona, aunque conservando una operatividad completamente autónoma.
- Espacio y prestaciones: El predio dispondrá de sectores dedicados a la enseñanza, capacitación en oficios y esparcimiento, elementos considerados clave para la futura reintegración social de los jóvenes.
- Control: El plano facilitará una supervisión eficaz de los movimientos, asegurando la custodia constante sin vulnerar los derechos básicos de los menores.
Aliviar la presión sobre las comisarías
Jaldo enfatizó que este proyecto forma parte de un esquema integral de seguridad que comprende la finalización de las cárceles en Benjamín Paz y las remodelaciones en la unidad de Delfín Gallo. El objetivo del gobierno es definido: trasladar a los detenidos, sean adultos o adolescentes, fuera de las comisarías para que los efectivos policiales puedan retomar sus labores de prevención y vigilancia en el territorio.
Con el establecimiento del Instituto Cura Brochero, la provincia apunta a actualizar un segmento de la justicia penal juvenil que ha sido históricamente deficitario, ajustándose a los estándares internacionales en materia de derechos humanos y seguridad pública.
