La detención de Felipe Sosa en la localidad bonaerense de Pilar, producto de un cerco conjunto entre fuerzas federales y provinciales, no cierra la investigación, sino que abre una etapa judicial de gran complejidad. Bajo la estricta reserva que mantiene la fiscal María del Carmen Reuter, los investigadores avanzan a contrarreloj para determinar si el imputado actuó en solitario o si recibió asistencia de otras personas. Lo que los peritos de la División Homicidios tienen por seguro es que el descubrimiento del cuerpo de Érika Álvarez, meticulosamente envuelto en un nylon negro y abandonado en un sector desolado de Manantial Sur, fue obra de alguien con conocimientos especializados: una persona que supo eludir cámaras de seguridad, no dejar testigos y manipular la escena del crimen para ganar ventaja.
Felipe Sosa posee un historial castrense poco común. Su formación se inició en 1998, al graduarse del Colegio Militar de la Nación. Después de servir en el regimiento de paracaidistas y cumplir funciones como observador de las Naciones Unidas en Kuwait e Irak, su trayectoria dio un giro internacional al alistarse en la Legión Extranjera de Francia.
Este cuerpo de élite representa una unidad militar singular a nivel global, compuesta por voluntarios de origen extranjero. En sus filas, Sosa se capacitó como comando y enfermero, tomando parte en operaciones de alto riesgo en territorios como la Guayana Francesa, Gabón y Costa de Marfil. Su hoja de servicios incluye la lucha contra el tráfico ilegal de oro, operaciones de rescate en selvas africanas y labores de seguridad en instalaciones espaciales europeas. Recibió condecoraciones y fue entrenado para resistir interrogatorios extremos, operar bajo presión máxima y evadirse de situaciones críticas.
Tras su retorno a Tucumán en 2008, canalizó esa experiencia hacia el rubro de la seguridad privada. Prestó servicios para empresas citrícolas y ferroviarias antes de crear su propia compañía, «Seguridad Objetiva», ofreciendo custodia en countries y comercios. No obstante, detrás de la imagen de empresario establecido en Yerba Buena, su nombre comenzó a aparecer en causas judiciales por violencia de género y por el descubrimiento de 36 plantas de marihuana en su vivienda durante el año 2023.
Fundada en 1831 por el rey Luis Felipe de Orleans, la Legión Extranjera Francesa es una de las unidades militares más emblemáticas y exigentes del mundo. Creada originalmente para que soldados foráneos combatieran bajo la bandera francesa, hoy constituye un cuerpo de élite donde hombres de más de 140 nacionalidades se unen bajo el lema «Legio Patria Nostra».
El ingreso demanda superar pruebas físicas y psicológicas extremas, concebidas para quebrar la voluntad individual y forjar una disciplina férrea y guerrera. Sus integrantes, reconocidos por su capacidad de combate en ambientes hostiles, frecuentemente adoptan una nueva identidad al ingresar, lo que históricamente convirtió a esta fuerza en un destino para quienes buscaban dejar atrás su pasado y renacer en el anonimato de la vida militar.

El vínculo con el homicidio y la vida en el entorno «pesado»
La pesquisa sobre la desaparición de Érika Álvarez, cuyo cuerpo fue encontrado el 8 de enero en un terreno baldío de Manantial Sur dentro de un nylon negro, orientó a los investigadores hacia un círculo calificado como «pesado». Se trata de un grupo de profesionales y personas de alto nivel económico vinculadas a fiestas de música electrónica donde el consumo de estupefacientes era habitual.
Testigos señalaron a «El Militar» como un participante asiduo de estos encuentros. El dato crucial fue un mensaje que la víctima envió a su hermana el martes 6 desde Yerba Buena, lugar de residencia de Sosa. La autopsia determinó que Érika fue golpeada hasta la muerte, con la mandíbula dislocada y heridas concentradas en el lado derecho de su cuerpo, lo que genera sospechas en la fiscalía sobre posibles actos de tortura previos al deceso.
Sosa intentó emplear sus habilidades castrenses para escapar. Horas después de que se iniciara la investigación, canceló un viaje al exterior planeado con su pareja (una empleada del Poder Judicial) y, en un movimiento abrupto, adquirió una motocicleta KTM valorada en $50 millones, abonando en efectivo.
Su estrategia era fugarse por vía terrestre para sortear los controles en aeropuertos, aprovechando su conocimiento sobre el funcionamiento de los organismos de inteligencia. Sin embargo, la tecnología superó a su preparación. A través de un sistema de rastreo de uso reservado, la Policía Federal logró localizarlo en la provincia de Buenos Aires. Al ser acorralado en Pilar, los efectivos hallaron en su poder su pasaporte e indumentaria, lo que fortalece la presunción de que intentaría cruzar hacia otro país.

