Tucumán atraviesa un momento paradójico en la lucha contra el narcotráfico. La provincia volvió a superar el umbral de mil kilos de cocaína decomisados entre enero y octubre de 2026, consolidándose por primera vez en una década como el segundo territorio del Noroeste Argentino con mayor volumen de incautaciones. Entre el 1 de enero y el 31 de octubre registró 1.014 kilos, cifra prácticamente equiparable a los 1.027 kilos de 2025, a pesar de que el conjunto de la región experimentó una caída del 33% en los secuestros.
En el ranking del NOA, Salta mantiene la delantera con 2.029 kilos decomisados. Jujuy le sigue con 459 kilos, Santiago del Estero con 343 y Catamarca con 133. Lo inusual radica en el comportamiento provincial: mientras Tucumán apenas retrocedió un 1,3% respecto a 2025, Salta y Jujuy cayeron 46,4% cada una, Santiago del Estero 74,1% y Catamarca 67,6%.
Los datos provienen de procedimientos informados por Gendarmería Nacional, la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y las fuerzas policiales provinciales. Sin embargo, la ausencia de una base nacional pública y unificada limita la precisión de estas estadísticas. Cada institución mantiene sus propios registros, y los datos federales no siempre contemplan los operativos de las policías locales.
Jorge Dib, secretario de Lucha contra el Narcotráfico de Tucumán, advierte que esta fragmentación de información obstaculiza la planificación estratégica de seguridad y obliga a diseñar políticas basadas en estadísticas incompletas.
El modelo del Operativo Lapacho
Joaquín Girvau, jefe de Policía de Tucumán, atribuye la consistencia de los resultados provinciales al Operativo Lapacho, un dispositivo de vigilancia que funciona 365 días al año sobre los límites jurisdiccionales. Durante los últimos meses, la coordinación entre Gendarmería Nacional, la Policía Federal y la fuerza provincial se intensificó para distribuir mejor los controles en los principales corredores del narcotráfico.
Como ejemplo concreto, Girvau menciona el fortalecimiento de operativos en el puesto de 7 de Abril, sobre el límite con Santiago del Estero. Esta estrategia habría favorecido también el incremento de secuestros de marihuana y cocaína en el departamento santiagueño Pellegrini, donde implementaron controles similares. El gobernador Osvaldo Jaldo instruyó a las autoridades de seguridad para replicar este modelo en otras provincias del NOA.
Cambios en el perfil de los operativos
Más allá de los volúmenes totales, las cifras de 2026 revelan un cambio estructural en los procedimientos. Durante 2025 se realizaron 34 operativos que permitieron incautar 1.027 kilos, con un promedio de 30,2 kilos por intervención. En los primeros diez meses de 2026 se contabilizaron 23 procedimientos con 1.014 kilos decomisados, elevando el promedio a 44,1 kilos por operativo: un incremento cercano al 46%.
Aunque bajó la cantidad de procedimientos, los cargamentos interceptados fueron considerablemente mayores en promedio. Este dato sugiere una modificación importante en las modalidades del tráfico.
Operativos destacados
Entre los procedimientos más relevantes del año destaca el secuestro de 470 kilos de cocaína en una camioneta rumbo a Atahona, en el sudeste tucumano. Investigadores analizan si ese cargamento ingresó previamente mediante un vuelo clandestino, hipótesis que adquirió peso tras detectar cambios en las modalidades del tráfico regional.
Otro operativo significativo ocurrió sobre la Ruta de los Valles, un corredor por sectores montañosos donde Gendarmería Nacional interceptó 48 kilos de cocaína destinados a Simoca. Un tercer caso involucró a dos mujeres bolivianas detenidas en el peaje de Molle Yaco cuando pretendían transportar tres kilos de cocaína hacia Buenos Aires, después de recibirlos en San Pedro de Colalao.
Nuevas rutas y cambios en las tácticas delictivas
Estos procedimientos reforzaron sospechas sobre una posible reconfiguración de las rutas del narcotráfico, especialmente tras la implementación de nuevas políticas de vigilancia en zonas fronterizas del norte argentino. El fiscal federal salteño Ricardo Toranzos había advertido que las organizaciones dedicadas al transporte de estupefacientes comenzaron a modificar su funcionamiento con la puesta en marcha del Plan Güemes y el anuncio del Operativo Roca.
Entre los cambios identificados figura un posible incremento de vuelos clandestinos utilizados para trasladar cocaína hacia sectores del sur de Salta próximos a los límites con Tucumán y Santiago del Estero. Estas aeronaves podrían aterrizar en pistas improvisadas o arrojar cargamentos en lugares preestablecidos para su posterior traslado terrestre.
Lecturas divergentes de las cifras
La situación generó cuestionamientos desde la propia provincia de Salta. Rodolfo Zigarán, interventor de Aguas Blancas, consideró que el aumento relativo de secuestros en Tucumán podría evidenciar que las organizaciones criminales están modificando sus circuitos de distribución. Cuestionó los resultados del Plan Güemes y reclamó una revisión urgente de su funcionamiento, advirtiendo sobre el riesgo de que Tucumán se transforme en un centro de almacenamiento y redistribución de estupefacientes.
Sus declaraciones plantean una interpretación alternativa: mientras las autoridades tucumanas consideran que los decomisos reflejan la efectividad de los controles, otros funcionarios entienden que también podrían evidenciar un desplazamiento de actividades narcotraficantes hacia el interior del NOA.
Demandas de herramientas para combatir vuelos ilegales
Dib reconoció que la modificación de corredores constituye uno de los principales desafíos actuales. Señaló que el gobernador Jaldo había planteado esta problemática ante autoridades nacionales y que posteriormente otros gobernadores del noroeste se sumaron a los reclamos, aunque aún sin respuestas concretas.
El secretario confirmó trabajar con la diputada nacional Eliana Bruno, de La Libertad Avanza, en una iniciativa legislativa destinada a establecer un régimen de derribo de aeronaves vinculadas con vuelos ilegales. La propuesta fue presentada ante los ministerios nacionales de Seguridad y Defensa, vinculada directamente a la necesidad de contrarrestar el presunto incremento de vuelos clandestinos para transportar drogas en la región.
Próximos pasos
Desde la conducción policial tucumana anticiparon que los próximos pasos se orientarán a reforzar la vigilancia fronteriza, mejorar el intercambio de información con otras fuerzas y ampliar el uso de herramientas tecnológicas para detectar movimientos sospechosos. Girvau señaló que los operativos deberán modificarse constantemente para responder a los cambios de estrategia de las organizaciones narcotraficantes.
La evolución de los decomisos durante 2026 presenta dos lecturas simultáneas: Tucumán mantuvo prácticamente sin variaciones la cantidad de cocaína secuestrada mientras incrementó el volumen promedio de los cargamentos interceptados, en contraste con los fuertes retrocesos en las demás provincias del NOA. Aunque estas cifras no permiten determinar con precisión cuánto aumentó o disminuyó el tráfico real de estupefacientes, sí muestran un cambio significativo en la distribución regional de los secuestros. El desafío para investigadores será establecer si ese comportamiento responde principalmente a mayor eficacia de controles provinciales, a modificación de rutas del narcotráfico o a una combinación de ambos factores.

