Los sindicatos docentes del país desatan una nueva escalada de conflictividad a partir del próximo lunes. La medida más relevante será un paro nacional convocado por CTERA para el 3 de agosto, que funcionará como punto de lanzamiento de un plan de lucha que se extenderá durante todo el mes de agosto.
El origen de esta decisión radica en las demandas históricas del sector. Hace un año que el salario mínimo docente se encuentra congelado en $500.000, mientras los maestros experimentan un deterioro continuo de su capacidad adquisitiva. Desde los gremios exigen que el Gobierno convoque de inmediato a la Paritaria Nacional Docente para reabrir negociaciones y concretar mejoras en las remuneraciones.
El paro de CTERA tendrá una duración de 24 horas y abarcará todas las escuelas de la Argentina. La confederación aprovechará la medida para cuestionar lo que califica como «ajuste en la educación» e insistir en reclamos complementarios: la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), una nueva legislación sobre financiamiento educativo, y aumentos significativos en inversión para infraestructura, conectividad, comedores y becas estudiantiles.
En paralelo, los gremios docentes nucleados en la CGT —encabezados por la Unión Docentes Argentinos (UDA)— ejecutarán un plan de acción sin huelga, pero con visibilidad garantizada. Las acciones previstas incluyen:
- Clases informativas para alumnos sobre la situación educativa
- «Semaforazos» en distintos puntos del país
- Movilización al Ministerio de Capital Humano o a la Secretaría de Educación como cierre del plan de lucha
Los detalles de estas acciones se darán a conocer en una conferencia de prensa que se realizará el lunes por la tarde en la sede de la CGT.
La decisión de la CGT de evitar una huelga nacional responde a consideraciones jurídicas. La Ley 27.802 de Modernización Laboral incluyó a la educación dentro de los servicios esenciales, estableciendo que en caso de paro debe garantizarse una prestación mínima del 75%. Aunque una resolución judicial suspendió cautelarmente esta disposición para el sector docente, el Gobierno ha presentado una apelación que mantiene el conflicto abierto, generando incertidumbre sobre posibles sanciones a los gremios.
Las demandas que unifican a los sindicatos docentes incluyen:
- Convocatoria urgente a la Paritaria Nacional Docente
- Recomposición salarial para recuperar el poder adquisitivo
- Mayor inversión en infraestructura, conectividad, becas y comedores escolares
- Rechazo a una eventual reforma jubilatoria y al proyecto de Libertad Educativa impulsado por el oficialismo
Con este escenario, el sistema educativo enfrentará agosto bajo presión, mientras los gremios intentan forzar una reapertura de la negociación salarial con el Gobierno.
