La iniciativa de desafectar por ley una calle pública proyectada en El Manantial, con el objetivo de facilitar un emprendimiento inmobiliario privado, sigue generando debate en el oeste del Gran San Miguel de Tucumán. Mientras el Ejecutivo evalúa si promulga el proyecto aprobado por mayoría en la última sesión legislativa, surgen voces en contra. Desde el ámbito académico se alerta sobre la falta de planificación y una posible segmentación, mientras que desde la política local hay funcionarios que critican lo actuado por gestiones anteriores.
El presidente del Concejo Deliberante de Yerba Buena, Javier Jantus (Cambia Tucumán), se manifestó con firmeza en contra de las autorizaciones otorgadas por el ex intendente Daniel Toledo entre 2007 y 2015. “En Yerba Buena estamos sufriendo las consecuencias de esa falta de planificación. Hay calles que Toledo se las dio a un privado y hoy estamos padeciendo para recuperarlas. Si no se trabaja por la conectividad metropolitana, Tucumán va a ser un desastre”, señaló en declaraciones a LA GACETA.
“Un déjà vu”
El edil consideró que lo que se debate actualmente es “un déjà vu”. “Están cometiendo el mismo error que en Yerba Buena hace 20 años: no prever las vías de comunicación. Si no se abren calles después va a ser imposible transitar”, cuestionó. Sostuvo que, en lugar de desafectar una calle, los desarrolladores deberían ceder 10 metros cada uno como contribución a la comunidad para habilitar caminos que permitan una buena conectividad con la “Ciudad Jardín” a futuro.
Jantus advirtió que si no se materializa esta calle proyectada, la única perpendicular a lo largo de 2,5 kilómetros de la avenida Vicente Lucci (entre las rutas provinciales 301 y 338), el tránsito se complicará y la calidad de vida de los vecinos se verá afectada. “Después no se puede, o es imposible o muy caro. Si realmente se quiere trabajar por la comunidad, hay que planificar y no realmente sacar espacios de uso público para que sean de uso privado”, expresó. En esa línea, respaldó las posturas de legisladores opositores como Manuel Courel y las advertencias de las urbanistas Marta Casares y María Paula Llomparte Frenzel.
El titular del legislativo de la “Ciudad Jardín” fue contundente al referirse a la situación entre las rutas 301 y 338. “El Manantial está siendo hoy un tapón del sur de toda el área metropolitana. Si no vamos abriendo caminos cada vez va a ser peor”, alertó. Agregó: “Apoyo el pedido de que el Poder Ejecutivo no promulgue la ley, la vete y que se ponga a trabajar para Tucumán, para que prevean planificar el futuro”.
Polémica en el recinto
La desafectación de una fracción de terreno que, según el catastro, estaba destinada a una calle y ahora queda dentro de un country, ha generado controversia. Según se planteó en la Legislatura, el impulsor del proyecto, el legislador Mario Leito, indicó que como contraprestación la empresa Citrusvil firmaría un acuerdo para regularizar la situación de 80 familias de Ohuanta y El Manantial. No obstante, ese convenio no aparece en el dictamen aprobado por mayoría con modificaciones. El oficialista argumentó en el recinto que esas arterias nunca fueron para el tránsito vehicular, sino que se usaban como senda peatonal.
Courel, Eduardo Verón Guerra, Alfredo Toscano, Silvia Elías de Pérez y Walter Berarducci, entre otros legisladores, alzaron la voz y reclamaron una mayor planificación urbana para evitar que los desarrollos inmobiliarios conviertan los sectores pedemontanos en laberintos de barrios cerrados.
