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La justicia provincial indaga los vínculos que habrían existido entre el narcotraficante brasileño Luiz Carlos da Rocha y la empresaria Érika Moya, tras las revelaciones efectuadas por el letrado de Felipe “El Militar” Sosa en una causa por tráfico de estupefacientes.

Esta conexión salió a la luz a partir de testimonios judiciales que indicarían que Moya solía consultar con el apodado “Cabeza Blanca” antes de concretar operaciones comerciales, lo que establecería un nexo entre el capo sudamericano y actividades desarrolladas en territorio local.

CLAVE. Érika le decía a “Cabeza Blanca” si debía cerrar un negocio.

CLAVE. Érika le decía a “Cabeza Blanca” si debía cerrar un negocio.

El expediente judicial pone en evidencia la profundidad de las redes delictivas de origen brasileño que operan en Argentina. Se anticipa que el progreso de la investigación podría develar nuevas estructuras dedicadas al lavado de activos y al narcotráfico a nivel regional.

Las declaraciones del abogado defensor Marcelo Cosiansi fueron el puntapié inicial que llevó a los investigadores a centrarse en la figura de Da Rocha, cuya influencia en el crimen organizado trasciende las fronteras de su país.

El caso refleja los desafíos que enfrentan las fuerzas de seguridad y el sistema judicial para desarticular organizaciones criminales complejas y con ramificaciones internacionales. Los próximos pasos en la causa serán cruciales para determinar el alcance real de estas conexiones.