Investigan una violenta golpiza en una fiesta de Año Nuevo en Yerba Buena: joven hospitalizado

El Ministerio Público Fiscal lleva adelante una pesquisa por la brutal paliza que recibió un muchacho de 24 años, identificado como F., en el marco de los festejos por el Año Nuevo en la ciudad de Yerba Buena. El ataque, perpetrado mientras la víctima se hallaba inconsciente, habría sido ejecutado por al menos tres individuos. Los progenitores del joven alzaron la voz para cuestionar la carencia de procedimientos de seguridad por parte de los responsables del evento y subrayaron la urgencia de que la Provincia instrumente mecanismos que prevengan este tipo de sucesos violentos.

La celebración había arrancado como es habitual cada 31 de diciembre. Luego de recibir el 2026 en el ámbito familiar, F. se dirigió junto a primos y amigos hacia una fiesta privada que se desarrollaba en el Complejo Natalio Mirkin, situado sobre la avenida Perón al 400.

De acuerdo al testimonio de sus padres, S.C. y V.G. (quienes prefirieron mantener el anonimato), el incidente se desató en el interior del salón cerca de las 6 de la mañana. Todo comenzó cuando un concurrente, acompañado por dos amigos, proferió insultos contra una amiga de F. “Él presenció la situación, salió en su defensa y ahí se armó el conflicto”, narró la madre. “En el forcejeo, uno de los atacantes intentó golpear a F. y terminó lastimando a otra chica que estaba allí”, añadió. El joven intentó repeler la agresión, pero rápidamente fue desbordado.

El personal de seguridad del lugar intervino para separarlos, procediendo a expulsar primero al trío agresor y, acto seguido, al propio F. “Ese punto nos genera mucha inquietud; los sacaron a todos por igual, cuando era evidente que afuera el enfrentamiento podía continuar”, objetó el padre.

Furia desmedida

Según la reconstrucción que hicieron los padres a partir de testimonios, una vez en la vía pública los tres jóvenes se lanzaron contra F. “Fueron directo hacia él. No agredieron a nadie más”, afirmaron. Uno de los golpes lo derribó, dejándolo inconsciente en el suelo. “Cuando cayó, ya no se levantó. Estaba tendido, sin conocimiento, y aun así siguieron pegándole”, relató su madre con angustia.

Un primo que intentó socorrerlo también recibió golpes, al igual que otro amigo que acudió en su ayuda. “Hoy no logramos comprender por qué se ensañaron de esa manera con él. No se conocían de antes, nunca habían tenido roce alguno. F. es un chico muy pacífico, ajeno a estos problemas”, manifestaron S.C. y V.G.

Ante la gravedad de los hechos, efectivos de la seguridad pública lograron poner fin a la riña, momento en que los allegados de F. pudieron asistirlo. Al no haber ambulancias en las inmediaciones, uno de sus primos lo trasladó de urgencia en auto particular al hospital Carrillo.

F. ingresó sin conocimiento, con pérdida de memoria, vómitos y signos de un posible traumatismo craneoencefálico. Posteriormente fue derivado al sanatorio 9 de Julio, donde permaneció internado alrededor de 24 horas en terapia intermedia para observación. “No recordaba nada. Desde que cayó al piso hasta las 16:30, cuando despertó, tenía un vacío total”, contó su padre.

Los estudios médicos descartaron lesiones estructurales severas, pero los profesionales indicaron la necesidad de controles neurológicos durante al menos seis meses. “Desde que recibió el alta sufre dolores de cabeza persistentes; los primeros días también le molestaba la luz y los ruidos. Le recetaron anticonvulsivos y deberá hacerse seguimientos”, explicó su madre.

Causa judicial

Una vez estabilizado F., sus padres realizaron la denuncia penal. “No teníamos pensado hacerla, pero al enterarnos de que lo siguieron golpeando estando inconsciente nos invadió una impotencia enorme. Esto es, más que nada, para que no le vuelva a pasar a otro chico”, expresó V.G.

La presentación judicial, tras un recorrido por varias dependencias, quedó radicada en el Ministerio Público Fiscal, a cargo inicialmente del fiscal Carlos Sale.

Los padres recorrieron la zona del incidente en busca de grabaciones de cámaras de seguridad de locales aledaños, pero no obtuvieron material útil. “Algunos no tenían y otros dijeron que no habían captado nada. Desde el municipio nos explicaron que las cámaras públicas cercanas eran nuevas y aún no estaban operativas”, detalló S.C.

No obstante, mediante declaraciones de testigos y videos aportados por algunos asistentes, los presuntos agresores fueron individualizados y se solicitaron allanamientos en al menos dos domicilios. “Ahora se trabaja para determinar el grado de participación de cada uno”, indicaron los padres, quienes están representados por el abogado Carlos Santo.

Cuestionamientos a la organización

La familia de la víctima criticó la ausencia de protocolos de seguridad en un evento masivo con consumo de alcohol. “No había ambulancia, no había cámaras funcionando, nadie se hizo cargo. Expulsaron a los jóvenes y se desentendieron del problema”, afirmaron. También cuestionaron la actuación del personal de seguridad pública que, tras separar a los agresores, les permitió retirarse sin tomarles datos. “Nuestro hijo estaba tirado en el piso, inconsciente, y a ellos los dejaron irse”, señalaron con indignación.

En este sentido, plantearon la necesidad de que se establezca un protocolo de seguridad obligatorio para eventos nocturnos, aplicable tanto para organizadores privados como para las fuerzas policiales. “La Provincia debe actuar en este tema. Podría impulsarse una ley, crear un instrumento que obligue a intervenir con rapidez. Lo nuestro fue una desgracia con suerte; pudo haber muerto por los golpes. Solo salió a festejar y terminó viviendo esta pesadilla”, concluyeron.

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