De Yerba Buena a la montaña más alta de Europa

Tres jóvenes oriundos de Yerba Buena vivieron una experiencia inolvidable, al alcanzar la del cumbre del Monte Elbrús, el punto más alto de Europa.
Los hermanos Agustín y Francisco Mártinez Luque, junto a Patricio Buffo, fueron los protagonistas de esta travesía, que forma parte de una pasión que nació hace 15 años en los principales cerros de Tucumán, según cuenta La Gaceta. 
Los tres amigos comenzaron su aventura el pasado mes de agosto, que culminó en los 5.642 msnm del Monte Elbrús, un volcán durmiente  situado en la parte occidental de la cordillera caucásica en Kabardia-Balkaria (Rusia), cerca de la frontera con Georgia.
Con este logro, Agustín y Francisco, completaron el ascenso a las montañas más altas de América, Africa y Europa, coronando el proyecto «Tres Cumbres», que consiste en coronar las cumbres más altas de los tres continentes. 

Tres jóvenes oriundos de Yerba Buena vivieron una experiencia inolvidable, al alcanzar la del cumbre del Monte Elbrús, el punto más alto de Europa.

Los hermanos Agustín y Francisco Mártinez Luque, junto a Patricio Buffo, fueron los protagonistas de esta travesía, que forma parte de una pasión que nació hace 15 años en los principales cerros de Tucumán, según cuenta La Gaceta

Los tres amigos comenzaron su aventura el pasado mes de agosto, que culminó en los 5.642 msnm del Monte Elbrús, un volcán durmiente  situado en la parte occidental de la cordillera caucásica en Kabardia-Balkaria (Rusia), cerca de la frontera con Georgia.

Con este logro, Agustín y Francisco, completaron el ascenso a las montañas más altas de América, Africa y Europa, coronando el proyecto «Tres Cumbres», que consiste en coronar las cumbres más altas de los tres continentes. 

Relato Expedición Elbrús 5.642 msnm

«Nuestro entrenamiento empezó meses atrás, realizando ascensos a los principales cerros tucumanos como Cerro Negrito, el Morado, el Pabellón, Nuñorco y Muñoz. También estudiando y planificando nuestros viajes.

Para llegar hasta la cordillera del Cáucaso en Rusia, tuvimos que tomar cinco vuelos desde Tucumán para recorrer los más de 13.000 kilómetros que nos separan de ese país. La ciudad base del Elbrús se llama Terskol, ubicada a los 2.000 msnm. Se trata de una ciudad impresionante, rodeada de montañas nevadas que se elevan a más de 5.000 metros de altura, de grandes ríos, bosques y pinos; un paisaje similar a los de nuestra Patagonia.

En Terskol realizamos dos días de trekking de aclimatación, preparación del equipamiento, y conocimos a nuestro equipo, es decir a aquellos con quienes subiríamos la montaña. En el grupo había diferentes nacionalidades: eramos de Alemania, Polonia, Inglaterra, Bélgica, Noruega, Estados Unidos, Australia, y nosotros tres de Argentina, además de dos guías de Rusia. Éramos 12 en total y fue un excelente equipo de personas, algo fundamental al encarar este tipo de proyectos.

Una vez pasados los dos días, comenzamos el ascenso desde los 3.000 msnm. La expedición duró cinco días. Y si bien en montañas anteriores habíamos estado a alturas mayores, el Elbrús se presentaba desafiante por la crudeza del frío (-25 – 30º grados bajo cero), los fuertes vientos y las empinadas pendientes de hielo y nieve hasta la cumbre.

Con el correr de los días íbamos ganando altura y aclimatación y el martes 30 de agosto a las 04.00 am de la mañana comenzamos el ascenso a la cumbre. Una noche despejada nos acompañó hasta el amanecer, con mucho viento blanco, pendientes de más de 60 grados y temperaturas de -25º bajo cero. Luego de poco más de seis horas, llegamos los tres juntos a la cumbre. Fue emocionante…

Un paisaje increíble nos regalaba la cumbre, y no podíamos creer en dónde estábamos y lo que habíamos logrado. Nos abrazamos y nos juntamos en una oración para darle gracias a Dios, ofreciendo esta expedición por nuestras familias y pidiendo que nos proteja en la bajada.

Las vistas desde arriba eran un sueño, toda la cordillera del Cáucaso, el Valle de Baksan y a nuestros pies todo el camino recorrido desde Terskol. Antes del mediodía emprendimos el regreso, para tener buena luz del día en la bajada. Sin lugar a dudas fue una expedición que marcó muchos nuestras vidas. Lo festejamos con todo el grupo y con una comida en Terskol. Luego estuvimos tres días de descanso recorriendo Moscú.

Queremos agradecer especialmente a nuestras familias y amigos que nos apoyaron en estos meses de preparación. El Éxito de esta expedición fue fruto del trabajo en años en las 5 «E»: Experiencia, Entrenamiento, Equipamiento, Equipo y Espíritu».

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